DE QUE MANERA PODEMOS CONTRIBUIR EN LA FORMACIÓN DE LECTORES AUTÓNOMOS EN LA
ESCUELA.
Leer
es algo imprescindible para el desarrollo personal e intelectual de cualquier
persona, con la cual buscamos tener una actitud más crítica hacia el mundo,
informarnos, comunicarnos, resolver
problemas prácticos, entretenernos, y muchas más. Sin embargo tener unos
hábitos de lectura no es fácil, porque todos no nos gusta leer, aunque también
existen excelentes lectores que leen todo lo que caiga en sus manos.
Muchas
veces el sistema educativo se encarga de que los estudiantes no sientan esa
pasión por leer, al contrario les parece aburrido y no les gusta leer, debido a
que la mayoría de los docentes hacen creer que para ser un buen lector hay leer
de todo o imponen temas o géneros que no son del gusto de todos y obligan a los
estudiantes a leer cosas que no ellos no quieren y terminan aborreciendo la
lectura.
Si
pensamos en contribuir a mejorar y desarrollar un proyecto o estrategias con el cual se estimule el la práctica de la
lectura en la instituciones educativas se debe tener en cuenta, la motivación
de los estudiantes y del docente, porque por medio de esta se va a llamar la
atención y se puede lograr que ellos sientan el interés de unirse y participar
en el objetivo que se le está planteando para mejorar sus hábitos de lectura.
Crear hábitos de lectura y escritura en los jóvenes, para fortalecer la
autonomía intelectual y despertar el interés para que continúen su formación
autodidacta, y sientan la necesidad de seguirlo haciendo, porque es algo que
nos va servir en cada etapa de la vida.
La
participación activa de ambos tanto docente como estudiante es fundamental en
el desarrollo del proceso, donde los dos se nutran y exista un intercambio de
ideas y conocimientos acerca de un tema o una lectura, promoviendo el uso de
diccionario para así tener un mejor desenvolvimiento en el transcurso de una
lectura.
La
ejecución o desarrollo de la estrategia implementada debe ser manejada con la
didáctica que más se sientan cómodos los estudiantes, donde ellos puede desenvolverse
de la mejor manera. En la ejecución es cuando se comienza a desarrollar la
estrategia que se ha escogido para trabajar dependiendo la edad del niño, ya
sea por medio de cuentos, ilustraciones, dibujos, imágenes, representaciones
teatrales en la que los estudiantes se puedan identificar y seguir explorando
sus habilidades lectoras.
Para
lograr que los estudiantes puedan tener unos hábitos de lectura, se debe
trabajar de acuerdo al entorno en que se encuentre la escuela haciendo buen uso
de las herramientas con las que se pueda contar, brindándoles a los estudiantes
la libertad de escoger el tema de su interés, el conocimiento y dominio que
tenga del tema y sobre todo a la selección de los libros en la que los
estudiantes aprenden a valorarla y disfrutarla y no a verla como un castigo o
hacerlo por obligación.
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